Yo confieso que he pecado
Yo confieso que he pecado, he cometido errores y he realizado acciones impuras sin tener el menor remordimiento de ello, debo hacer esta confesión pues, de lo contrario, mi alma no descansaría nunca. Pero... ¿Quién eres tu para decidir lo que esta bien o mal? No eres un cura, ni algún alto mando religioso, no eres DIOS ¡Tu eres yo! Si, sólo eres un reflejo de lo que yo soy, un pecador. Eres alguien que se consume de rabia, ira, sufrimiento y dolor al no saber a quien acudir para poder encontrar descanso, no eres más que un pordiosero que ha mentido y ha hurgado entre recovecos profundos de almas ajenas tan sólo para poder conseguir algo de cariño: una caricia, un beso, una mirada, sexo, un regaño, un berrinche, una llamada, un te quiero... ¿Qué tan patético puedes ser para obtener lo que deseas y después echarte para atrás? Realmente debes necesitar el contacto humano ¿O no? Siempre dices: "Ya no juego, ya no quiero, yo...