Back to the basics
No importa cuántas veces lo intente, el resultado es el mismo siempre: una repentina angustia invade mi cuerpo, y todo parece adquirir su verdadero tono, no es para nada la misma paleta de colores que podía percibir cuando era un niño, ese sitio no es mi hogar, no se siente así. Esos espacios cambiantes, irregulares, todo el tiempo polvosos y atiborrados de seres dispuestos a cambiar de ritmo, por breves instantes, su fin de semana siempre igual... puestos ruidosos, saturados de tonos naranja y con basura por doquier; locales ilegales que igual pueden vender juguetes que discos pirata o soluciones milagrosas para el mal de ojo y la diabetes; puestos de frutas y comida chatarra, algunos comercios dedicados a la venta ilegal de alcohol y... ¿¡tatuajes?! Sí, también te tiñen la piel al lado del camellón. Alguna vez estos sitios me parecían parte de lo cotidiano, sin causarme mayor molestia, ahora no puedo soportarlos. ...