Visita inesperada
La muerte vino a mi, se aproximó como una sombra gigantesca, sin forma definida. En un parpadeo, me encontré de frente a la entrada de la casa de mis padres, me asomé por las rendijas y noté que alguien venía corriendo a recibirme. Llevaba ese estúpido corte mohawk que siempre le pedía a su estilista, un extravagante homenaje al bajista de los Tigres Del Norte; en el momento en que abrí la puerta, salió disparado hacia la calle, corriendo en círculos, dejando pequeñas nubes de polvo a su paso, aprovechó para orinar unos árboles y se acercó a mi levantando las patas delanteras, dio una vuelta y se tendió panza arriba para que pudiera rascarlo. Entré a casa, tomé su correa y salimos hacia el camellón, haciendo una escala técnica a media avenida como siempre, los automovilistas me detestaban. Corrimos hacia el camellón repleto de basura y los restos de lo que alguna vez fue un esfuerzo por reforestar...