Las crónicas de Ecatepec 2: El metro
Tómo mi celular y reviso la hora: son las 11:35 de la noche. Ha sido un día muy largo; me siento cansado, fastidiado, hambriento... Me encuentro sentado en uno de los asientos reservados del metro. Observo las palmas de mis manos y después volteo hacia el suelo, levanto mi cabeza y miro hacia los lados, estoy solo. De repente, de la nada, aparecen siluetas alrededor mio, sin forma, sin color, sin rostro... Las siluetas comienzan a adquirir brillo, las sombras se desvanecen. No estoy solo... A mi derecha hay una figura que distingo de inmediato, es un payaso. Posee todas las características de un payaso: Zapatos enormes, maquillaje en exceso, una peluca verde con rizos y un traje holgado sumamente colorido. El payaso se recarga en las puertas del vagón y levanta la cabeza, aguanta la respiración, cierra los ojos y enseguida suspira, sin embargo, no sonríe sino todo lo contrario, parece estar agotado, incluso parece triste.¿Quién podría...