Las crónicas de Ecatepec: Métodos pedagógicos de inclusión escolar
- ¡Ya deja de molestarme!
Fue la súplica que emanaba de su garganta, una voz entrecortada, asfixiada, conteniendo toda su rabia para evitar una catástrofe...
- ¿Al chile te vas a fletar? ¡Vas!
Había cometido el error de tratar de negociar con alguien no racional, una persona que seguramente había aprendido modales a punta de "cinturonazos", quemaduras de cigarros, coscorrones, nalgadas y DEUS sabe qué más...
Lo que siguió fueron vidrios lloviendo por el patio, un prefecto corre hacia el lugar, pero ya se había dispersado el círculo...
"El Maic" era uno de los integrantes de "El Eje" en la Secundaria Pública Serapio Rendón: no sobrepasaba el metro con sesenta pero, su caracter incendiario y burlón, hacían que cualquier pretexto fuera ideal para "rifarse un tiro". Mirarle con cierto aire de enojo, reirte a sus espaldas, ponerle un apodo, no pasarle la tarea...
-En el pronóstico climático de hoy: "salga protegido a las calles: lleve un paraguas, unos guantes de box, résele al santo de su devoción o lleve un tabique en la mochila, se aproxima una lluvia de putazos"-
No era un pugilista, mucho menos un artista marcial adiestrado: era un fanático de las películas de los Hermanos Almada (el lo confesó en más de una ocasión), no sabía leer muy bien y, basándome en los sobrenombres que le colgaban en las penumbras, tampoco era muy agraciado físicamente; pero era muy violento, muy rápido, incoherente, en menos de un segundo sus nudillos ya estaban incrustándose en tu sien, era un loco, razón de sobra para no meterte con el...
"El Orejas", segunda cabeza de la hidra maligna, era un ser poco complejo: una mole de carne adaptada a respirar, comer, defecar y tirar chingadazos. En su niñez, las pronunciadas orejas que se asomaban de su cabeza lo hicieron objeto de críticas y burlas así que, sus muy preocupados y atentos padres, decidieron inculcarle disciplina y trabajo en equipo al niño: lo metieron a un equipo de futbol americano y se convirtió en una máquina agresiva con músculos y sin cerebro... El tipo de persona que reía a costa de todos por ningún motivo: poniendo apodos, golpeándolos a la menor provocación, retirándoles el status de seres humanos a todos sus compañeros, jamás me cayó bien.
El tercer miembro de este "Trust" de testosterona y acné era "la excepción que hace a la norma": un carnal güero de cabello rizado que se juntaba con matones, pasaba los 16 años (asistía a primero de secundaria), sabía "rifarse tiros", y era parte del equipo de futbol (en el que jamás me elegían por suerte). "El Abejorro", era más bien el "bully" pasivo: el que no te haría daño a cambio de "rolarle" un trabajo pendiente o simplemente no meterte en sus asuntos, era "el chido" de la triada, no por ello menos peligroso y gandalla; todos sabíamos muy bien de su gusto por toda clase de sustancias legales e ilegales...
Un año escolar, más de 8 meses enclaustrado, temiendo, pensando, huyendo, callando... Los "niños" problemáticos debían sentarse hasta adelante para que los profesores pudieran monitorear sus acciones, ¡si! ¡Justo enfrente del pizarrón! En aquellos espacios que yo solía ocupar debido a que, además de nerd y bien portadito, ¡era (soy) un total miope!
Maldigo las palabras de nuestro maestro tutor:
- ¡No hay pero que valga! ¡Te sientas hasta delante para que aprendas de tus compañeros aplicados! Míra a tu "amiguito" de la derecha, saca puro diez y jamás se mete en problemas, todos ustedes deberían ser como el- Perra suerte...
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