¿Estás al Tiro Phife? 1

Fue como en cualquier otro domingo: una vuelta con el Patas al tianguis, buscando rolas, puestos con cartas, anime, esquites, más discos, a lo mucho 30 pesos en las bolsas y todo parecía ser una oportunidad; chácharas, playeras de paca, discos otra vez... Amábamos ir a comprar CD´s y babear por las ediciones originales que vendía un señor al fondo del tianguis (jamás le comprábamos y solía hacernos gestos hasta que el Patas ahorró para conseguir un disco de Placebo), aquel era uno de los últimos puestos que guardaba todo tipo de joyas inaccesibles para dos pubertos sin mesada, por lo que nuestra opción razonable para saciar las ansias de capital cultural eran (por su pollo) los puestos de copias ilegales. 

Había algo de la marginalidad del barrio que me encantaba: me gustaba pensar que no era el tipo nerd de la secundaria que jamás ejercitaba su cuerpo, el tipo al que jamás invitas a jugar fútbol o al que pones de portero, aquel carnal del Game Boy que nunca decía malas palabras y sacaba puro 10, el dude que nunca se defendía pues a veces no entendía improperios... Vagando por las calles de Mordor, acercándome a los "Sabios" y escuchando sus recomendaciones, aquel vatillo bien portado se quedaba en casa, a descansar, ver caricaturas y ñoñear, en ese momento de compras compulsivas yo no era yo; mi otro ser escuchaba rolas "malas", era rudo, aprendía sobre ska español, le gustaban esos fanzines gachos, punk en mi idioma, interminables rolas de Surf sin voces, bandas argentinas líderes de multitudes y (bendito sea el cielo) Hip Hop.

Difícilmente conocía sobre cultura popular, no veía tele más que para ver Los Simpsons y programas de videos musicales; en aquella época MTV no era opción para alguien en mis condiciones, para mi no había otra cosa que Much Music y las rolas que vendían en la "piratería de calidad" (cerca de Abedules calle infame); al acercarme a aquel puesto, yo sentía que al menos era parte de algo, gente que sabía lo que escuchaba, que compartía el gusto por sonidos fuertes, estridentes, extraños. Me gustaba mucho el rap, pero no era MC Hammer, no Bobby Brown o las rolas descafeinadas de Will Smith que estaban de moda, después de descubrir a 2Pac y NWA mi curiosidad creció sin remedio, quería saber más. Para ser honestos, con broncas entendía las rolas, pero había algo mágico e hipnótico en aquellos discos, una fuerza aplastante que era amplificada por ese buffer jodido que tenían en el puesto, ya saben, esos bajos que puedes sentir por todo el cuerpo, todo mal ecualizado...

A veces me divertía verlos, otras veces me incomodaban, los "Sabios" que atendían aquella carpa en el tianguis, en realidad eran personas al rededor de los 30 que aún vivían con sus padres y que tenían alma emprendedora (no así mucho dinero), alcoholismo socialmente aceptado y una gran colección de piratería "distinta" era lo que ofrecían a los marchantes; posiblemente se abastecían en Tepito, conseguían discos viejos con serigrafía y portadas impresas en papel corriente, sin embargo, "eran discos calados", lo más cercano a una garantía de compra: - "si no suena después de una semana, tráelo y te lo cambiamos"- sus promesas, regularmente incumplidas, se veían compensadas por la posibilidad de escuchar otro disco nuevo con un nada despreciable descuento (pinches ratas).

Aquellos lacras, solían beber cerveza de la botella, solo caguamas Corona, a veces en bolsa de papel para disimular; fumaban marihuana y enrollaban porros de forma "discreta", era todo lo malo que por años evité al considerarlo inapropiado. Aquellos camaradas eran viciosos y mal hablados, molestaban a los paseantes malagradecidos (todo aquel que no compraba) y mantenían el local atascado de adictos, para un puberto invisible con sobrepeso, se trataba de un mundo novedoso y divertido.

Fue en una de estas tardes de domingo que escuché por primera vez A Tribe Called Quest, pese a que no entendí nada en aquel entonces, esos beats secos, repetitivos con fondos cambiantes de jazz, bajos profundos, "rebajados", y las letras más inteligentes que el rap ha tenido (en sus palabras y de sus admiradores), retumbaron en mi mente y oídos, tenía que conseguir ese disco...


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