Keep scratching mix master .01
La Internet es una herramienta increíble gracias a ella, la posibilidad de conectarnos a una red mundial, donde millones de usuarios interactúan, hace viable el intercambio de datos a una velocidad casi instantánea. El día de ayer, descargué un disco completo (de forma legal) en cuestión de segundos; unos instantes después, pude contactar a la banda que realizó el disco mediante redes sociales y, para finalizar, pude distribuir una de mis copias digitales a quien quisiera escucharlo...¡Todo en menos de media hora! Lo sé, puede no ser tan sorprendente pero, al menos para mi, es fascinante.
Esta útil herramienta (Internet) también ha permitido que los bienes culturales intangibles se redistribuyan a una gran parte de la población mundial que, sin el acceso a la red mundial, no podrían haber conocido creaciones de otras personas (y culturas distintas) en el mundo: escuchar un concierto en vivo de tu artista favorito, leer libros que no puedes encontrar en tu país (y en tu idioma), descargar software hecho en Angola, etc. La cultura, y aquellas producciones culturales que derivan de la creatividad humana, han tenido en Internet un medio de difusión revolucionario.
En primer lugar, debemos definir cultura: no se trata de la concepción casi naturalizada de cultura como todas las actividades emanadas del hombre (aunque sea cierto), tampoco se trata solamente de actividades lúdicas que se relacionan con las bellas artes (aunque también sea cierto), no podemos concebir a la cultura únicamente como aquellas tradiciones, hábitos y costumbres humanas que marcan la historia de las comunidades (pero si, es cierto). La cultura también puede ser entendida como el conjunto de significados de los cuales dotamos a nuestra realidad ¡De construcciones (y de-construcciones) sociales pues! Es sumamente difícil definir de forma clara y tajante la cultura pero, al menos para fines de esta entrada al blog, veremos a la cultura como: el conjunto de hábitos actividades, costumbres,bienes y significados que emanan de la creatividad humana, que corresponden a un contexto histórico- social particular y que le dan sentido a la realidad en que vivimos.
Ya definida la cultura (no por mi), podemos ver a los bienes culturales como producciones realizadas por las personas y que emanan de su propia creatividad; dichos bienes pueden ser tangibles e intangibles (no hace falta explicarlos), son los intangibles (como la música, el software o el vídeo digital) sobre los cuales enfocaré este escrito, de forma particular, en la música que se distribuye por Internet de forma ilegal.
Desde que descubrí el intercambio de datos mediante programas P2P (Peer to Peer), simplemente no he podido parar: la descarga de música (de todo tipo de música) ha sido una de mis actividades principales desde el momento en que accedí a Ares, posteriormente, me di cuenta de que no era la única vía para intercambiar datos y que, con el avance vertiginoso de la tecnología, ahora podía descargar una mayor cantidad de música en segundos. Gracias a esto, he podido acceder a rolas de todas partes del mundo como nunca lo había hecho: desde el kuduro de Angola, techno-brega de Belém en Brasil, el acid jazz japones, minimal-techno europeo, música 8-bits, el nuevo sencillo de Enrique Iglesias, etc. Se ha abierto ante mi (y millones de personas de todo estrato social en el mundo) un abanico cultural inmenso, disperso, heterogéneo e increíble: una invitación a adentrarse en visiones distintas del mundo; he podido constatar una diversidad gigantesca de ritmos, sonidos, beats, instrumentos musicales y, ultimadamete, SAMPLES.
Los samples son trocitos de distintas canciones que pueden ser utilizados para crear más música; los pioneros detrás de esta técnica de creación musical fueron aquellos mismos que, a finales de la década de los ochenta, dieron origen a uno de los géneros musicales más famosos hoy día: el hip-hop. Artistas como África Bambata, Run DMC, Furious Five, entre otros, iniciaron con la técnica de tomar trozos de otras canciones para incorporarlos a algo totalmente distinto, el resultado: ass kicking songs. Fuck Tha police de Public Enemy es un claro ejemplo del uso de samples, un buen DJ y dos Maestros de Ceremonias.
He aquí un dato muy interesante, los maestros detrás del uso de samples para las creaciones marginales de los raperos eran precisamente los dj´s. Los Disc Jokeys, iniciaron con el arte de mezclar distintos sonidos y ritmos en una sola canción. Ellos fueron también precursores (sin saberlo) de lo que actualmente se conoce como piratería digital (definir la piratería me llevará otra entrada), una actividad casi cotidiana que esta cambiando la forma de distribuir la cultura.
Fueron los raperos los pioneros de una tendencia mundial que ahora ha incidido en las legislaciones internacionales, el mercado internacional de bienes intangibles, la generación y la distribución de cultura global, la creación de nuevos contenidos, la invención de licencias de propiedad intelectual más permisivas, un re-ordenamiento de las lógicas mercantiles donde los consumidores ahora somos creadores, productores y distribuidores de música, se trata de la cultura del remix, el tema que deseo tratar en mi proyecto de tesis.
La remezcla o remix es la combinación de distintos elementos culturales en uno solo: recreaciones de vídeos, pinturas, escritos, canciones, etc., que toman componentes de cada obra para dar lugar a una nueva obra derivada, lo que en palabras de Lawrence Lessig se denomina re-escritura cultural; tal acción, ha permitido a millones de usuarios la posibilidad de dar vuelo a su creatividad, a expensas de obras que admiran, para darles un enfoque distinto y novedoso: La posibilidad de ser un productor, distribuidor y consumidor al mismo tiempo. Se trata de una forma de hacer frente a la sobrecarga de información de la que somos víctimas todos los días, manifestaciones artísticas digitales están pasando de ser una práctica marginal a algo habitual y, dado tal fenómeno, se están cambiando las dinámicas internacionales de colaboración, creación y distribución de bienes culturales intangibles.
Hemos dejado de ser seres pasivos ante la cultura: observar, escuchar, creer, consumir todo lo que se nos presente, ahora existen vías para volverse actores activos en la creación de cultura y, además de todo, de una forma inmediata y de alcance global. Considero que un fenómeno de tal magnitud, no debe ser pasado por alto: la cultura del remix esta en boga y, en el ámbito internacional, puede significar grandes oportunidades en la búsqueda de producciones culturales más democráticas, populares, emergentes... Tales son los casos de Bélem en Brasil o de Angola: ambos países ex-colonias portuguesas que ahora experimentan con ritmos locales mezclados con música comercial y que están innovando en el intercambio de bienes culturales a raíz de una practica habitual de "trueque musical". Los invito a ser participes de la revolución digital-cultural: crea, copia, pega, desitribuye, contextualiza, libera, corta, organiza... Mezclar es lo de hoy, "mezclar es bueno".
La remezcla o remix es la combinación de distintos elementos culturales en uno solo: recreaciones de vídeos, pinturas, escritos, canciones, etc., que toman componentes de cada obra para dar lugar a una nueva obra derivada, lo que en palabras de Lawrence Lessig se denomina re-escritura cultural; tal acción, ha permitido a millones de usuarios la posibilidad de dar vuelo a su creatividad, a expensas de obras que admiran, para darles un enfoque distinto y novedoso: La posibilidad de ser un productor, distribuidor y consumidor al mismo tiempo. Se trata de una forma de hacer frente a la sobrecarga de información de la que somos víctimas todos los días, manifestaciones artísticas digitales están pasando de ser una práctica marginal a algo habitual y, dado tal fenómeno, se están cambiando las dinámicas internacionales de colaboración, creación y distribución de bienes culturales intangibles.
Hemos dejado de ser seres pasivos ante la cultura: observar, escuchar, creer, consumir todo lo que se nos presente, ahora existen vías para volverse actores activos en la creación de cultura y, además de todo, de una forma inmediata y de alcance global. Considero que un fenómeno de tal magnitud, no debe ser pasado por alto: la cultura del remix esta en boga y, en el ámbito internacional, puede significar grandes oportunidades en la búsqueda de producciones culturales más democráticas, populares, emergentes... Tales son los casos de Bélem en Brasil o de Angola: ambos países ex-colonias portuguesas que ahora experimentan con ritmos locales mezclados con música comercial y que están innovando en el intercambio de bienes culturales a raíz de una practica habitual de "trueque musical". Los invito a ser participes de la revolución digital-cultural: crea, copia, pega, desitribuye, contextualiza, libera, corta, organiza... Mezclar es lo de hoy, "mezclar es bueno".
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