Delicias 10

     Recuerdo con gran a alegría la manera en que solías narrar tu niñez en el centro: "mis primos y yo jugábamos a la pelota frente a San Ildefonso, siempre había un tío que nos cuidaba. Yo recorría todas las calles empedradas...". Es muy probable que, la forma en que añorabas vivir en este sitio, me haya influenciado inconscientemente. 

     Soñabas con callejones, puestos ambulantes, cuartos antiguos remodelados como grandes bodegas, el bullicio interminable que a veces confundías con canciones de cuna, ¿has sido tú quien me ha guiado hasta aquí? No dude ni un segundo en decir que si, en buscar un cambio repentino, tal vez detonado por esas lindas charlas. 

     Ahora estoy dispuesto a crear una imagen propia de este sitio. Entre puestos que venden celulares robados, locales de comida china, el estruendo cotidiano de autos transitar en eterna ebullición sobre el asfalto, ¿cómo puede gustarle tal entorno a alguien que se juzgue sano? No lo sé, pero gracias. 

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