Desaceleración inmediata

El día de hoy, tras una larga y amena conversación con mi amiga Hecasti, me di cuenta de que Daniel Innerarity tiene toda la razón en su teoría de la aceleración: nos mueve la urgencia, todo lo queremos a la mano y de forma inmediata, hemos perdido la noción del tiempo y deambulamos entre vertientes rápidas y fugaces. Siempre hay algo urgente: la tesis, la tarea, escribe en el blog, date un baño, has ejercicio, compra algo de comer, deglute en 5 minutos, duerme, levántate ... Parece que ya no tenemos tiempo para nada, ni siquiera para escuchar ¿Verdad Momo?

     Nuestra sociedad consumista parece haberse distorsionado al mismo ritmo en el que las tecnologías de la comunicación han mejorado: ahora estamos a un clic de saber cómo se siente nuestro mejor amigo, los twitts nos dicen que hacer en el día o si algo ha cambiado, si no revisas tu facebook seguro te perderás la fiesta de mañana; en mi particular visión totalmente prejuiciada y llena de vicios, el fetiche del consumo está en nosotros de forma más contundente cada día.

     Las relaciones personales han cambiado: Ya no damos abrazos para felicitar a alguien, es más fácil decirle felicidades por mensaje instantáneo en cualquier red social; tenemos una absurda necesidad de recibir mensajes por vía internet y descuidamos nuestra comunicación con las personas que nos quieren ¡Incluso  hemos llegado al punto de saber cómo se siente una persona con tan sólo leer sus mensajes por messenger! ¿A poco nunca les han dicho (o han dicho) -hoy te noto raro- tras haber escrito sólo 2 frases?

     Parte del fetiche del consumo, del que somos víctimas (me incluyo), es la necesidad de lo urgente, lo inmediato: cuando sale a la venta un nuevo producto está hecho para no satisfacernos, se crea un vacío en nosotros que, posteriormente, sólo será llenado mediante, si,  ¡Más productos! Preferimos la comodidad antes que satisfacer nuestros deseos. Pero díganme ¿Esto no se reproduce en la forma en que nos relacionamos con los otros? Si hay algo que aún no puedo entender, son las relaciones interpersonales actuales, la inmediatez lo permea todo: atrás quedaron los besos que marcaban el inicio de una relación afectuosa, ya no sujetas la mano del otro en señal de cariño, ni hablar de serenatas o ramos de rosas, ¿Intercambiar cartas? ¡Qué flojera! ¡Tenemos hotmail! Frases como: -prefiero tener parejas temporales a que alguien me cause daño-, -es que no ha llegado la persona ideal para mi-, -es que ... ¡Pues no se!- Son tan frecuentes que se han hecho parte de nuestra realidad; seamos sinceros ¡Estamos al borde del desquicie! La incertidumbre crece en la medida que los circuitos de comunicación entre personas se dispersan o simplemente desaparecen.

      Ante tal situación, considero razonable darnos un break, un slow down ¿Por qué no mirar a la persona de al lado? ¿Por qué no comunicarnos con otros? Ya no deseo sentir un teclado de plástico, preferiría un abrazo; ya no quiero ver una pantalla, preferiría ver los ojos de la otra persona al hablar con ella; pese a los pocos beneficios ecológicos, las cartas aún poseen un je ne sais pas que puede expresar miles de cosas que un twitt jamás podría. Comenzaré por seguir mi consejo pues, al darme cuenta que estoy muy chapado a la "antigüita", la mejor analogía sobre ésta situación que se me ocurrió fue: soy como un "I pod nano" de segunda generación cuando los demás ya son "I phone 4"... Me doy asco. 

Comentarios

  1. Coincido plenamente contigo respecto a este lado obscuro del progreso tecnológico. Innerarity ¡rules! jaja. Por cierto, otro español llamado Jorge Fernández Gonzalo tiene un libro buenísimo respecto a este tema, te lo recomiendo, el titulo es "Filosofía zombie". ¡Saludos!

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  2. Slow down... Sabes coincido contigo y lo sabes y mucho, te lo he dicho y eso me alegra, pensé que era la única tonta que lo creía a pesar de no tener bases teóricas como tu, la experiencia lo dice. El estrés, el nerviosismo, las nuevas tecnologías nos consumen... a veces me da miedo pensar que puedes sentir el roce de una caricia a través de un twitt, pero retomando lo que dice un compañero mío a veces te emociona que en tus notificaciones del face, o twitt aparezcan las de la persona anhelada... u_u tiene razón pero es feo eso.

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    1. Si es cierto, no podemos negar los beneficios de la tecnología. Admito que soy parte de éste fenómeno; incluso yo he tenido experiencias similares en las que si borran un twitt pueden hacerte sentir mal o bien, pero eso sólo es prueba de que estoy dentro de ésta dinámica, al menos ya me di cuenta y quiero cambiarlo. No quiero que la próxima vez me envíen caricias por twitt, que mieeeedo...

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