Culture Jammer
El día de ayer decidí descargar música ilegal mediante una aplicación de celular, nada fuera de lo común: antes de perder toda la información de mi computadora, la memoria de mi laptop era albergue de más de 14 gigas de música. Entre mi repertorio estaban The Beatles, Daft Punk, The Cure, The Ramones, Beck, Run DMC entre otros, músicos y artistas que distribuyen sus creaciones, de forma legal, mediante disqueras pertenecientes a monopolios inmensos. Me es totalmente natural poder tener, al alcance de un clic, las canciones que más llaman mi atención y, todo esto, gracias a la posibilidad de compartir información vía internet.
Al mismo tiempo que descargaba música (ilegal) ilegalmente, pude ver de nueva cuenta el documental "RIP Un manifiesto del remix", en el cual, se trata el tema de la propiedad intelectual y los derechos de autor en contraste con la tendencia hacia "mezclar" de los aún no tan famosos cultural jammers: gente que "remixea" canciones que, bajo el régimen de propiedad intelectual, es imposible tocar sin hacerse acreedor a una fuerte multa.
Al observar el documental, se mencionan los casos de las personas que fueron demandadas por haber descargado, de forma ilegal, hasta 15 canciones de internet; dicha acción les hizo recibir amenazas y multas que superaban los 2 000 dólares: esto sucedió en la década pasada antes de la creación de la ley ACTA. Tras haber visto esta parte del documental pensé: ¡En la madre! Si éste régimen legal existiera en México (y por ahí va) ¡Yo habría debido más de 100 000 dolarucos! ¿¡Cómo en nombre de belcebu podría pagar dicha cantidad?!Y ni hablar de gente como Niuz que de seguro ya estarían en la hoguera!
Yo por eso deseo hacer pública mi postura a favor del cultural jammin: a mi nadie me preguntó si quería ver marcas de refresco en cada cartel de mi colonia, nadie me cuestionó sobre la inmensa cantidad de basura publicitaria que hay en internet, nadie se molesto en consultarme al poner imágenes falsas y retocadas en todas partes y, yo, no volveré a sentirme culpable al descargar música de forma ilegal. Imagina...
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ResponderEliminarEste tema me fascina, precisamente porque en una realidad alterna estaría en la hoguera, como dices jaja...A continuación los debrayes a los que me ha llevado esa posible situación:
ResponderEliminarDesde que tengo acceso a internet, la búsqueda por más contenido me han llevado a encontrar también una cantidad importante de formas en que se comparten archivos. Desde los inicios del P2P con Ares, Kazza hasta los Torrents, junto con todos los servidores tipo Mediafire o Megaupload. Todas igual de combatidas y señaladas, ya sea por los gobiernos o por la gran maquinaria de la industria...por el hecho de facilitar el libre intercambio.
Aunque soy conciente de que directa o inderectamente existe una ganacia, hablo como consumidora al respaldar el hecho de compartir. Aunque "compartir" en los tiempos del Copyright es dificil y obstaculizado, hay que tener presente que tenemos esa naturaleza de compartir, recrear y redistribuir. Simplemente, de qué está hecho internet sino de nuestros tuits, de lo que compartimos, de lo que generamos en un blog, de lo que consumimos en ene cantidad de sitios.
El copyright se basa en la idea de que el autor de una obra le imprime algo original, pero ¿qué tan original es la obra original? Finalmente todas las obras son derivadas; porque nuestro grupo cultural nos va dando formas de pensar y la creatividad pasa por ese tamiz. No hay obras creativas originales, sólo reinterpretaciones.
A aquel genio que se le haya ocurrido la idea de decir que cuando copias algo (porque es lo que se hace al descargar), te estás convirtiendo en un criminal...no vela por el autor, sino por el usufructuo de la obra.
Pd. Nunca me he sentido culpable.
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