7:25



Das dos pasos más hacia adelante, no tanto, estás por rebasar la línea amarilla, escuchas alguna canción emanar de las pantallas que cuelgan por todo el andén, algún beat repetitivo, una puta canción de TRAP, da igual, no hagas caso.  No lo has notado, pero por lo menos 10 figuras desconocidas ya están rodeándote, no sé quienes sean, no quiero saberlo, no tienen por que saber de mi, el anonimato me permitirá continuar sin contratiempos este mal viaje, observa el suelo.

 La cercanía de las personas te incomoda, te molesta. Puedes sentir su maldito aliento en tu nuca, su olor, puedes saber si acaban de salir de casa sin desayunar pues su fétido vaho matutino se percibe en el aire viciado del andén, algunos aún huelen a cama, huele a ser humano... No ha llegado aún el tren y las personas ya se han aglutinado alrededor de los señalamientos de ascenso y descenso, una medida bastante inocua que pretendía dar un poco de orden a las caóticas mañanas en el transporte público. Todos ello(a)s son como moscas sobre un trozo de mierda, agazapándose, zumbando, moviéndose impacientes a que una enorme excremento salga de aquel túnel oscuro.

El contacto es constante, el roce es inevitable, algún pendejo está clavando su codo justo en el centro de tu espalda, te quejas, empujas, el dolor te hace reaccionar de manera violenta, aquel despreciable ser a tus espaldas reacciona de la misma manera, movimientos bruscos sin un fin concreto excepto chingar al prójimo; no hay voces, no hay llamados de atención, se oyen chiflidos, comienzas a sudar, se acerca el tren, sientes el aire siendo desplazado por esa enorme masa de metal, madera, plástico y miles de personas...

- Solo aguanta 3 estaciones más, solo son 3. Miras tu reloj, aún está en tu muñeca, deseas que cada segundo se desvanezca lo más pronto posible.

- Si llego a las 7:45 podré tomar el camión y evitar un retardo, esos hijos de su perra madre me descontarán 900 pesos si no llego a tiempo, que grandísima estupidez, como si todo el tiempo que les doy de mi vida no fuese suficiente, deberían pagarme por estar aquí, en este preciso lugar...

-¡Deje de empujarme cabrón!
- ¡¿Al chile le vas a entrar a los vergazos!? ¡Bájate pendejo!
- ...

Por fin hago contacto visual con el imbécil que no dejaba de apuñalar mi espalda, es una persona de no más de 1.50 m de altura, ha rebasado la categoría de pigmeo; lo que se encajaba detrás mío era su mochila llena de herramientas y manchada de yeso, posiblemente se trataba de un trabajador de las obras del sur, sus ojos tenían un color rojo intenso, podría estar crudo, enfermo, desvelado, drogado, cualquiera de las anteriores era una posibilidad. Sus ropas viejas desgastadas y adornadas por plastas de color blanco, botas con casquillo expuesto, una sudadera negra desteñida, una gorra amarilla con una hoja de marihuana estampada. Tenía mucho cabello, piel clara, brazos cortos pero fornidos, me llamó mucho la atención su rostro, chato, enrojecido, de rasgos toscos pero con una mirada tan relajada que daba la impresión de que el tipo estaba a punto estallar en llanto o no tenía idea de qué estaba pasando, tenía un tatuaje en la mejilla, no sé si era la virgen de Guadalupe o una vagina mal trazada. Déjalo, no vale la pena...

- ¡Dejen de mamar! ¡Se me hace Tarde! ¡Sáquenlo por culero! ¡Qué se vea! Las voces de aquellos que contemplaban ese show no paraban de dar indicaciones, pensé: se les cebó desgraciados, no les daré más espectáculo. Vuelve a mirar al piso, no descuides tu mochila...

Ya has abordado el vagón, has desafiado cuanta norma de la física existe y ahora compartes el mismo espacio con otras 8 personas que están fundiendo su cuerpo con el tuyo, la impenetrabilidad es la resistencia que opone un cuerpo a que otro ocupe su lugar en el espacio, ningún puto cuerpo debería ocupar al mismo tiempo el lugar de otro pero, ¿qué estas viendo? somos una masa sin forma, somos nada, somos todos y es algo insoportable, tengo asco, tengo ira, ¿podría evitar todo esto? Tal vez regresar con mis padres a los suburbios y trabajar en alguna mueblería, encargado de algún puesto comercial, chalán, maestro de la escuela local, mirar mi vida pasar entre ir al mercado, emborracharme y acudir a fiestas religiosas, tener hijos, llevarlos al parque más cercano evitando que la sin razón de mi existir vuelva a ocupar un lugar privilegiado en mis pensamientos, vivir "como DIOS manda", sentar cabeza- no gracias, no...

Respira, ahora son 2 estaciones solamente, mis pensamientos son interrumpidos (gracias) por la aguda voz de una joven que vende cables de corriente para celulares:

- ¡Se va llevar usted en esta ocasión, la promoción, la oferta única, llévese un cable para el celular, es universal, ya va calado, es de la marca Sorny!

De su bolso falsificado salen cientos de fideos multicolor, cientos de cables recubiertos de plástico, lombrices largas fabricadas a granel en China, dispuestas a funcionar mal por lo menos 1 semana y media, después serán desechables, pasarán a formar parte de las pilas interminables de basura que recubren grandes partes del planeta. ¿Esta niña pensará en el mal que hace al mundo? En que su oferta única e irrepetible es solo una forma informal de obtener ganancias mínimas, dar dinero a sus proveedores chinos, aceitar y dar un giro a la máquina, ser parte de las relaciones de trabajo que desde hace siglos permiten cambios materiales que benefician a unos pocos; trabajar, laborar, vender, comprar.

- ¡O si bien usted lo prefiere se va a llevar el lindo regalo para el niño para la niña, es la plastilina mágica boligoma!

-¿Cuántos vendedores ambulantes habrá por día en el metro? Una sola puta estación más, solo una más...

Entre vendedores ambulantes, gente malhumorada, carteristas, drogadictos, oficinistas que solo quieren obtener su bono de puntualidad para poder terminar de pagar su pantalla plana, aquella que sacaron en un puto Coppel y que ahora le acarrea una deuda de casi 52, 000 pesos, una cifra que excede por mucho su sueldo, pero bien lo vale, ¿o no?, todo este sufrimiento, toda esta monserga cotidiana para poder disfrutar una horrenda serie repetitiva y sin sentido por que, ¿qué más podrías hacer? Aguantar vara, no dejar de vivir, no dejar de esforzarte, ¿en serio?

Llegar a casa, comer lo primero que encuentres en tu refrigerador (mismo que sigues pagando), buscar alguna recomendación en la televisión por cable: serie extranjera, película animada genérica,  contenido "sof tporn", cualquier "movie" basada en un best seller,  está bien mientras puedas evitar pensar en que el próximo día será exactamente igual.

Se escucha un sonido grave, se abren las puertas, vuelvo a sentir los empujones, pies se mueven de forma errante, evitan tropezar, van de puntitas o dejan caer todo su peso sobre el piso, creo que todo está en orden, creo que no he sido robado, ahora evita a la multitud fluyendo hacia las escasas salidas.

- Si el "pecero" ignora por lo menos 2 semáforos, podré llegar sin contratiempos, tal vez hasta pueda tomarme un café con calma. ¡Puta madre! No funcionan las escaleras eléctricas. Hace calor, pero al menos ya no puedo percibir la presencia de todos esos seres, al menos no tan cerca de mi. Puedo diluirme nuevamente entre los recovecos de esa enorme masa, atravesar los torniquetes, esquivar algunos puestos ambulantes, subir las escaleras, acelerar mi ritmo cardiaco, ¡ahora por lo menos puedo ver la luz! Detesto el aroma a garnachas por la mañana, ¿cómo demonios puedes comerte 2 gorditas a estas horas? Camina, no, mejor trota, ¡corre! evita caer de nuevo en esta maraña, te esperan 30 minutos más antes de llegar a la oficina, con suerte te irás sentado, si vas de pie ya cuentas con alguna lectura ligera, no habrá problema.

Respira.

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